“Y de testigo traigo al Ratoncito Pérez”
“Y de testigo traigo al Ratoncito Pérez”
“Y de testigo traigo al Ratoncito Pérez”

En el Imperio romano, los documentos de divorcio debían señalar a la parte culpable, lo que podía conllevar complicaciones legales. Para evitarlo, las parejas que se divorciaban amistosamente a menudo culpaban a un “demonio maligno” que se interponía entre ellos y los obligaba a separarse.
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Fuentes
Roger S. Bagnall, "Church, State and Divorce in Late Roman Egypt," in Florilegium Columbianum: Essays in Honor of Paul Oskar Kristeller 41-61 Ed. Italica Press, 1987 https://archive.nyu.edu/jspui/bitstream/2451/28189/2/D85-Church%2C%20State%20and%20Divorce%20in%20Late%20Roman%20Egypt.pdf